
La sencillez en la definición de las marcas genera una confianza en el consumidor que la hace singular, difícil de copiar, incomparable, irreproducible. Un reto para todos aquellos que apostamos por las marcas.
Esta sencillez empieza a partir de la propia historia y grandeza que atesora la marca, desde su propósito simple y entendedor, desde los productos que la componen o desde el glamour que desprende en sus mensajes, imágenes, logos y valores …; esta sencillez aporta convicción, fortaleza y seguridad. Una gran marca es un activo poderoso para una organización azul.
El poder de las marcas nos lleva a pensar en el poder de las ideas, hasta donde deben llegan los mensajes para hacerlos cada vez más atractivos a los consumidores, para trasladarnos en ese viaje que nos lleva de la necesidad física a la emocional. En este aspecto, es importante reflexionar en como lo tenemos que hacer, aquí nos podemos extender en la importancia de desarrollar un cultura transformadora, innovadora, que ayude a generar estas ideas con propósito atractivo para los consumidores. Pero, me gustaría mas centrarme en la importante de salir nuestro status quo, de escuchar esas pequeñas señales que nos alertan de potenciales cambios y, que van a impactar en nuestras marcas. Todo ello en búsqueda de esa diferenciación que nos hace únicos y, nos hará huir de esa guerra salvaje por el precio, perdiendo rentabilidad y sostenibilidad. Esto desgraciadamente es lo que le sucede a más del 90% de las compañías.
Por todo ello, las marcas necesitan de personas con ilusión, que ilusionen, con conocimiento y actitud. Que sean capaces de aportar ideas creativas para cambiar la sociedad, que transformen las costumbres y mejoren los hábitos de vida, que nos ayuden a situarnos en una zona de confort adaptada al nuevo escenario. Sin salir del escenario actual no conseguiremos marcas relevantes, marcas diferentes.
“Conseguir cosas imposibles mejora la reputación de las marcas”
Para conseguir marcas irresistibles, debemos construir una identidad de marca lo suficientemente potente como para hacer sentir que ofrecemos algo extraordinario, que estamos permanentemente al lado de la sociedad y de las personas, que escuchamos al mundo y que respondemos con firmeza sobre todo ello.
Vienen muchos retos para las marcas. ¿miramos como afrontarlos?
- Un amor no es para siempre. Asegurémonos que los clientes sienten que los queremos de forma incondicional, queremos conquistar su devoción y lealtad.
- Nada es permanente. Asegurémonos que no asumimos que lo sabemos todo. Representa riesgo, aceptar que los clientes tienen cubiertas todas sus necesidades con nuestros productos o servicios. Cuanto antes admitamos que éstas van mutando, antes reaccionaremos. ¿Cuántas veces nos pensamos que sabemos más que nadie y que no hace falta hacer un mínimo estudio de opinión de los consumidores para lanzar con éxito un producto al mercado? ¿Cuántas veces producimos/vendemos productos de altísima calidad y luego no tienen éxito? ¿Cuántas veces lazamos productos en mercados nuevos sin conoceros adecuadamente? Muy sencillo, porque nos pensamos que las marcas están para ser servidas y no para dar servicio. Construyamos nuestra experiencia de compra con los clientes, incorporémoslos en el proceso de ideación. De esta manera no sólo conseguiremos un mejor entendimiento con los consumidores, sino que también encontraremos espacios nuevos de co-creación.
- Todo lo que empieza tiene un fin. El éxito actual no te asegura el éxito en el futuro. Estamos hartos de ver organizaciones que continúan haciendo las cosas como se venían haciendo, continuando con los comportamientos que fueron un éxito en el pasado. En un mundo cambiante, rápido, competitivo, la satisfacción ciega con las formas de hacer cotidianas, la complacencia con la situación actual, puede ser suicida, lenta pero inexorablemente.
- Se diferente. Aplicar formas poco comunes a las habituales, ejecutar bajo parámetros diferentes a los que no nos enseñan en las escuelas de negocio, o presentar tu producto de manera distinta a lo que se espera, o hacer foco en los detalles adicionales al servicio, hará de tu marca una atracción magnética a los clientes.
- Promesas cumplidas. Debemos siempre cumplir lo que decimos, el cliente es inteligente, es sabio, y para conquistarlo debemos cumplir en tiempo y forma. Por todo ello, es imprescindible poner nuestros cinco sentidos a su servicio. Sensorizarlo permanentemente es positivo. Debemos generar un ecosistema de comunicación permanente. Anticiparnos, es la clave del éxito.
- Conectado permanentemente. Aunque la frecuencia puede variar en función del sector o servicio/producto, cada consumidor debe recibir diferentes tipos impactos de nuestras marcas, para forjar una relación sostenible, no sólo orientado a la venta.
- Alinea valores con la sociedad. Si un producto no está bien aceptada en el mercado, revisa que los valores culturales de la sociedad sean proyectados en la marca/producto. Nuestros consumidores necesitan sentirse identificados.
- Idiomas comunes. Un error habitual es utilizar terminologías difíciles de comprender. Nos pensamos que si utilizamos terminologías técnicas, somos mejores, mas intelectos. Necesitamos frases cortas y sencillas, encontrar en ellas las respuestas a las preguntas que tenemos, no encontrar más dudas acerca de como dar respuesta a nuestras nuestras necesidades. Necesitamos mensajes que cubra el triangulo mágico: Necesidad & Solución & Expectativa.
- Identidad propia, se tu mismo. No pensemos que debemos abusar en la renovación constante de nuestra marca derivada de los cambios que se producen en el mercado, una marca exitosa establece su identidad durante un periodo largo para lograr ser reconocida. Cuando se renueva muy rápido y constantemente es porque no hay algo concreto que reflejar. Que cambios en el camino, no altere tu plan frecuentemente. Vamos a morir.
- ¡¡Vive experiencias inolvidables!!. Necesitamos que los clientes perciban que nuestra solución no solo cubre sus necesidades, sino que les aporta un estilo de vida, un sentimiento, una esperanza, unos valores, y sobre todo seguridad y confianza. Cuando consigamos la confianza, nuestro cliente será un reflejo de nuestra propia marca. Pasará a ser el mejor vendedor que tengamos. Y, hará crecer nuestra marca hasta el punto que se vuelva un deseo para el público.
No dudes, actúa para transformar tu organización y conseguir de ello, una marca con propósito. Las organizaciones azules, actúan constantemente para mantener la confianza de sus clientes.
