La soledad del directivo

¿Quién no ha sentido la soledad cuando debe tomar decisiones importantes?

Soy consciente que todos tenemos un equipo que nos ayuda en los momentos difíciles, pero me sorprende la sensación de soledad que experimentan los directivos durante los procesos de cambio y transformación. Esa sensación vertiginosa de vacío y miedo derivada por la falta de conocimiento en muchos casos; y a su vez, compleja de digerir pero que como directivos tenemos la obligación de saber gestionar.

El 66% de los directivos con los que me he reunido comentan que en algún momento del proceso de transformación han experimentado esa sensación de vacío, centrando las decisiones finales en su propia intuición, esperando haber tomado la decisión correcta. Añaden, que el momento más complejo y difícil lo han tenido en las fases más temprana, donde este porcentaje ha crecido a un 90%.

Detrás de la seguridad, firmeza y la solidez que pueda reflejar un directivo, se esconde una persona que por su condición de líder se le imponen unos retos de enorme complejidad, como es la de abordar con éxito un proceso de transformación. 

Aunque cuenten con equipos sólidos y bien constituidos, nadie puede hacerse cargo de la soledad. Por ello, los directivos siempre tienen que mirarse a si mismo, antes de mirar a quienes los rodean, para encontrar y seleccionar las mejores decisiones. 

No podemos obviar que este escenario puede llegar a afectar nuestra capacidad de inspirar y motivar al equipo que nos rodea; la falta de apoyo y la excesiva presión en la toma de decisiones, nos hace desconfiar más de lo que nos gustaría de la capacidad de quienes nos acompañan; y la pregunta de si la gente que tengo alrededor me va a ayudar en este viaje, se clava más cuanto más momentos de soledad encontramos.

El problema real viene cuando muchas de nuestras decisiones se toman derivadas de preocupaciones. Por suerte, más del 80% de las mismas no se materializan. Pero las y que si, ¿ qué impacto tienen? ¿se producen de forma habitual? ¿ son demasiado frecuentes esas soledades?, si es que sí, háztelo pensar. Empieza por cambiar cosas si quieres transformar algo. Sino, la soledad más que para reflexionar será para corregir, y para eso está tú equipo. La soledad es para mirar a futuro, visionar y anticiparte.

Con todo esto, algunos de los directivos comentan que para abordar correctamente este proceso, necesitan mantener una imagen de fortaleza y seguridad para convencer y liderar correctamente las situaciones de desconocimiento. Sin embargo, creo que eso es otra cosa que no debilita, nos hace mas aislados y solos. No compartimos los miedos, preocupaciones (las necesarias), desconocimientos y dudas con el equipo, y perdemos la oportunidad de crear conexiones más estrechas (si conecto es porque me siguen).

Somos consciente que nuestras reacciones y emociones en situaciones difíciles, son imprescindibles autogestionarlas para tomar decisiones acertadas. Necesitamos ser perfectos manejando el estrés, la presión y las situaciones conflictivas (para eso nos pagan). Pero también estamos obligados a mostrar nuestros momentos de vulnerabilidad derivados de la soledad, apelar al sentido de urgencia, al sentido de ayuda. Necesitamos pedir ayuda para el que el cambio que deseamos sea el que hemos planeado.

Desde mi rincón, me ratifico, en que la soledad es un mecanismo de ayuda derivado de la vulnerabilidad del proceso; y esta vulnerabilidad se puede manifestar de muchas formas: porque no somos buenos como directivos, o porque no tenemos un equipo que nos acompañe como necesitamos o porque forma claramente parte de nuestro crecimiento y lo debemos gestionar. Tenemos que entenderlo como un aviso, y no como una alarma. La soledad siempre es necesaria para reflexionar.

Publicado por Alfonso Ramos Quilez

Ingeniero Industrial Superior en la especialidad de organización industrial por la UPC. Máster en organización y Dirección de plantas industriales por la UPC. Executive MBA por EADA. PVM Value Management por IESE, master ideAD en Santelmo Business School. Colaborador como profesor asociado en diferentes universidades y escuelas de negocio. Escritor de 2 libros sobre liderazgo. Director consultoría de negocio, estrategia y transformación en Seidor. Con más de 25 años de experiencia experiencia asesorando a empresas en transformación, tecnología y ventas.

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