Las empresas azules son responsivas

Las organizaciones azules escuchan permanentemente el mercado y responden rápido

Cuando todo cambia tan rápido, mejor que estés atento

En el mundo predigital, la agudeza sensorial de las organizaciones no era tan transcendental. Los ciclos de cambio, las irrupciones de competidores, las disrupciones en el mercado, se cocinaban en años, a veces en décadas. En la sociedad hiperdigital, si parpadeas te lo pierdes. Hoy mismo puede que debajo de tu casa se esté generando un modelo de negocio que te hará irrelevante antes de que hayas tenido tiempo de reaccionar ante su emergencia.

Para tener éxito en este mundo enloquecedoramente acelerado, las empresas necesitan mucha piel con la que percibir las señales débiles del cambio que se avecina, crear una matriz de pequeñas antenas coordinadas que capten lo que sucede para dibujar la imagen de lo que está sucediendo. Las empresas líderes necesitan, cada vez más, escuchar, sentir, permanentemente. Las empresas azules necesitan ser extraordinarias en dos actividades relacionadas, pero diferentes: escuchar y responder. Necesitamos aumentar la piel de la organización, crear una estructura orientada completamente a interactuar con el entorno, a sentir, a percibir lo que sucede. Pero no es suficiente con eso, necesitamos que se establezcan las conexiones necesarias para que la organización reaccione antes las señales y actúe. Necesitamos organizaciones que sientan mucho y que actúen rápida y decisivamente.

Conversar y responder

Muchas organizaciones tradicionales están construidas de dentro afuera, no de fuera adentro. Las empresas se encastillan como una fortaleza, con una capa o frente que interactúa con los clientes, que a menudo está desconectada y es incomprendida por los niveles organizacionales en los que “las cosas pasan”. Este tipo de organizaciones no cumple con lo que buscamos: situar a toda la organización en disposición de sentir, en la tarea de dialogar con el mercado. La agilidad derivada del establecimiento de esas conversaciones bi-direccionales se refleja en el concepto de empresa lean startup de Eric Ries. Queremos empresas de ciclo rápido, que lleven rápidamente respuestas al mercado y que aprendan en las interacciones con los clientes para situarse en un modelo de experimentación perpetua. Escuchar lo que los clientes tienen que decir respecto a nuestros nuevos productos, y ajustar nuestros planes según ese feedback recibido.

Sin embargo, como hemos comentado, no basta con escuchar. La conversación tiene que ser bidireccional. Necesito respuestas de los clientes a mis propuestas, incluso a mis provocaciones, necesito contar y escuchar, establecer relaciones mutuamente significativas. Probar, escuchar y modificar en función de lo escuchado. Necesito actuar en ciclos cortos, rápidos y frecuentes. Probar en lugar de predecir o suponer. Hacer hipótesis y evaluarlas. Capitalismo experimental frente a capitalismo planificado. Perder el respecto a la incertidumbre, a la experimentación, a la interacción con el cliente.

Publicado por Alberto Delgado

Soy Ingeniero de Telecomunicaciones y Diplomado en Alta Dirección por IESE (PDG) y por ESADE y he publicado cinco libros y decenas de artículos relacionados con las Tecnologías de la Información. El más reciente es "Digitalízate!" con la Editorial Libros de Cabecera Soy Director en SEIDOR DIGITAL, fundador de Uanou, he trabajado como Director General en Penteo, y soy colaborador de ESADE. He escrito dos novelas (Piel de Agua, 1998 y La Mirada Borrada, 2008) y un volumen de relatos (Me duele hacerte daño, 2004), estos dos últimos publicados en Bubok.

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